Vestigios mineros, (H. del Turón.)

MIS RECUERDOS MINEROS

 Por Ismael Fernández (*)

                                                                                     

El Pozu la Balanza

bocamina 6º san jose

Bocamina del piso 6º de san Francisco-sanJosé.

Foto: J. H. Velasco Rabanal.

El Pozu la Balanza, perteneciente al grupo de San José – San Francisco, estaba situado en el entorno de Cutiellos con vista a los pisos altos del grupo San Benigno hasta Cutrifera. Allí se alzaba aquella pequeña torre de hierro sostenida por cuatro pilares, un castillete muy similar al conocido Pozu Espinos, con su máquina de control en la parte superior y una estructura metálica, de hierro, bastante parecida en su confección.

Esta explotación funcionaba con el sistema “pozo-balanza”: A diferencia de nuestros clásicos pozos que sacan el carbón a la superficie, éste lo bajaba, es decir que todo el carbón producido en el piso y en los superiores, 8º, 9º,10º ……. se bajaba por este pozo-balanza hasta el piso 3º para luego, en los mismos vagones, sacarlo por el travesal del mismo piso hasta las tolvas del cable aéreo por la trinchera del 3º.

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Socavón del 3º san Francisco, por donde salía el carbón del pozo la Balanza.

Foto: J. H. Velasco Rabanal.

Al ser éste un pozo de balanza, el peso de los vagones cargados hacía subir los vagones vacíos. La marcha se controlaba con sus frenos y la máquina instalada en la parte superior del castillete a partir de la cual el maquinista de turno controlaba las maniobras. Éstas eran las habituales de un pozo minero, con entrada y salida del cargado y del vacío, sus jaulas de dos vagones, sus guiaderas y los dos cables de sujeción a una polea central de dicha jaula. Las reparaciones del cambio de guiaderas corrían a cargo de operarios del taller cuyo trabajo era considerado muy peligroso por las condiciones en que se encontraba su caña, en cuanto a la seguridad. Recuerdo al respecto la muerte de un carpintero, Aquilino de Villapendi, que cayó desde la parte superior y del soldador del taller Segismundo, que fue envuelto por los cables contra la polea, al estar al descubierto dichas parcelas.

9º san jose turon 2

Bocamina de 9º piso san Francisco-san José.

 Foto: J. H. Velasco Rabanal.
 

El castillete se desarmó por operarios del taller aproximadamente a finales del año 50, del pasado siglo. Fue cortado en trozos para su traslado sobre caballerías y posteriormente vendido como chatarra. ¡Qué maravilla hubiera sido el tener este castillete como patrimonio minero en un paraje tan atractivo como el de Cutiellos!

El camino, por Tablao y desde el 3º san José eran muy pendientes y su piso estaba en muy malas condiciones. El grupo también tenía bocaminas, en la misma vertiente, en los pisos 1º, 2º, 3º, 7º, 8º y 9º con el 4º,5º y 6º en la otra vertiente.

En esta zona también llamada “Escadallonga” había una cuadra de mulas con su vivienda. El piso disponía de compresores, fraguas, lampistería y una oficina en una zona más alta. Estos parajes siempre fueron muy visitados por la juventud que organizaba excursiones y meriendas por la llamada “Llana’l Cordal”, ya en territorio allerano.

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Cable aéreo de Los Cuarteles (cableario)

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El cable aéreo, denominado por los expertos “tranvía aéreo” o “línea de baldes” y más coloquialmente “cableario”, estaba situado en el primer piso del Grupo San José – San Francisco, casi pegado al Barrio de San Francisco y enfrente de un pequeño comercio muy conocido en la zona, “Casa Magdalena”. Estaba también cerca del economato de Los Cuarteles, donde por entonces trabajaban, entre otros, Huerta, Jacinto y Azucena; en el entorno de las instalaciones había además una gran cantidad de chabolas, huertas y gallineros de los obreros de Hulleras del Turón.

El “cableario” consistía básicamente en un trazado de cables dispuestos en altura, de los que pendían una serie de cangilones o baldes, mediante los cuales se transportaba material. Se trataba de un sistema de transporte muy apto para terrenos montañosos, al poder adaptarse fácilmente su trazado al terreno sin necesidad de llevar a cabo grandes obras de ingeniería.

En Turón, el edificio que servía como punto de partida y destino del cable aéreo estaba construido en piedra. Por su parte baja entraban los vagones de vía estrecha para cargar el carbón almacenado en sus tolvas. Éstas estaban situadas en la parte superior y hasta ellas llegaban los cangilones que venían a descargar el mineral. Sus medidas aproximadas eran de 35×15 metros, con su techo de uralita. El edificio también disponía de una pequeña plaza para el almacenamiento de la madera que, procedente de la Plaza La Madera (hoy Talleres Urueña) era transportada en mesillas por máquinas de vapor de vía estrecha, siendo las más usuales la nº 3 y la nº 4. Era madera para entibación, posteo, tablas, bastidores y otras tareas necesarias en un grupo minero. El edificio tenía unas medidas aproximadas de 35×15 metros, con su techo de uralita.

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Cableario de los Cuarteles. 1º san José

Una vez descargadas de las mesillas y clasificado su material, se procedía a subir éste al piso de las tolvas por medio de una especie de montacargas, pero en circular, con una inclinación de unos 45º. En su recorrido, llevaba unos pequeños brazos perpendiculares a su marcha para, que al recoger las piezas de madera, éstas no se cayesen. Una vez estacionada la madera, o incluso según se subía, se cargaba en los cangilones o baldes hasta su destino, que era el 3º San José – San Francisco, donde estaban los cargaderos.

Respecto a las tolvas, todo el carbón que producían los distintos pisos que componían el Grupo San José – San Francisco bajaba a través de estos cangilones o baldes, excepto el del piso 1º, ya que éste disponía inicialmente de una tolva de madera de pequeñas reducciones para su trasvase a los vagones de vía estrecha. No obstante, el aumento de la producción dio lugar a que acabara construyéndose una cinta transportadora hasta el cable aéreo; desde entonces, toda la producción de carbón del grupo iba a parar a las tolvas del cableario, para luego transportarlo en vagones de vía estrecha hasta los lavaderos de La Cuadriella.

Los cangilones, en su constante labor de sube y baja, formaban parte del paisaje minero de nuestro valle y eran una atracción para grandes y pequeños. Este tipo de transporte tenía sus riesgos: de vez en cuando, alguno de estos baldes metálicos se desprendía de sus anclajes y caía al suelo; al ser el terreno muy pendiente, el ruido que producía su caída y las consiguientes volteretas que daba hasta su parada era estruendoso. Pero no sólo se desprendían los cangilones: también lo hacían en ocasiones las maderas que transportaban, lo que hacía que pasar por debajo del cableario fuera algo muy peligroso. En aquella época, el encargado de su funcionamiento era César, padre de Pano y Cesarín.

El derribo de este ingenio minero nos priva del conocimiento directo de uno de los símbolos de la vida industrial del valle, que merecía haber sido conservado como patrimonio histórico.

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Talleres de la Cuadriella

(Fotos de J. L. Gómez Vegas).

talleres de la cuadriella   jose

Talleres de la Cuadriella.

Los talleres, situados al lado de los lavaderos, tenían su entrada principal en Santamarina por un puente sobre el río Turón; se conectaban con los ferrocarriles de vía ancha y estrecha.

Los talleres estaban divididos en cinco módulos o naves y un edificio de planta y piso, en cuyo bajo se albergaban aseos, un almacén y una carpintería; en su planta superior estaban las oficinas de los jefes de taller, la listería y la oficina técnica (1964). En el conjunto trabajaban más de cien operarios de diversas categorías profesionales (pinches, ayudantes de oficio, oficiales caldereros, ajustadores , torneros, fontaneros, fundidores, soldadores, herreros…), con sus correspondientes maestros o vigilantes.

Nave de fosa.- En ella se reparaban las locomotoras de vía ancha y vía estrecha, así como los tractores de los diferentes grupos mineros; también se construyeron aquí nuevas locomotoras, como la Nº 120 de vía ancha o las Nº 13, Nº 18 y Nº19 de vía estrecha; la nave contaba con un puente grúa de diferenciales de cadena manual, una fosa en su longitud, un torno para torneado de ruedas de diferentes medidas, bancos individuales de trabajo para los ajustadores y sus operarios y una prensa hidráulica de mano y mecánica. También en esta nave tenía su ubicación una sección de Fontanería, dedicada a la conservación y reparación de las pailas y calderines del agua en las casas de obreros y empleados, como también a otros menesteres al servicio de la empresa.

Nave de fundición y soldadura.- En esta nave se albergaban las secciones de soldadura y fundición. En la fundición se fundían los metales para la construcción de nuevas piezas, necesarias para el mantenimiento de las diversas máquinas que funcionaban en la empresa, tales como cojinetes,casquillos etc. El trabajo era peligroso por la posible caída del caldo que se repartía por los diversos moldes preparados para dicha fundición: había que tener una buena coordinación para que al inclinar los crisoles en sus respectivos moldes, no se derramara aquel una vez lleno el molde, ya que podía caer al suelo y saltar sobre las personas; se requería un ropa de seguridad para estos trabajos (mandil, polainas, guantes, casco, etc.), y se trataba de un trabajo compartido por cuatro operarios, dos en cada parte del crisol. Mediante la soldadura -eléctrica u oxiacetilénica-, se recargaban y unían las piezas construidas o reparadas. Éstas no sólo eran llevadas al taller, pues el departamento también hacía salidas a los distintos grupos mineros para tareas de soldadura.

Ajuste.-Nave dedicada a los trabajos de mayor precisión dentro del ámbito minero; sus tornos escalonados en la longitud de la nave, tenían cada uno una misión específica de trabajo; tornillos o piezas pequeñas se repartían, según tamaño, por los diferentes tornos instalados en la nave. Los acompañaban las máquinas de taladros, fresas, cepillos, una bancada de nivelación , tornos individuales para sus ajustadores, etc. Sobre la nave había un puente grúa con su cabina correspondiente. En la misma nave, separada por un tabique, estaba la denominada “Central Eléctrica”, dedicada al servicio de reparaciones de toda clase de motores, y conservación del servicio eléctrico.

Calderería.- Nave dedicada a la construcción de nuevas instalaciones y reparación de toda clase de construcciones metálicas necesarias en los distintos grupos y pozos de Hulleras del Turón; la nave tenía un puente grúa en su longitud con su cabina; también contaba con cizallas, prensa, rulos para curvar chapas u otros menesteres, sierra, yunques, fraguas, etc. Todas las naves o módulos de los talleres disponían de aire acondicionado. El jefe de taller era Antonio Arias, persona válida para estos trabajos. En éstos talleres se construyeron las máquinas de vapor reseñadas anteriormente, así como el viaducto de El Caburnu y el desmontaje y montaje del pozo auxiliar del Pozo Santa Bárbara, como obras más notables. En calderería recuerdo entre otros a Quintanal, Artemio Barreiro, Benjamín, Pepito, Urueña, Copado, Misiego y Chuso, todos ellos fallecidos; a Tino, el Ché y otros muchos; en ajuste a Villandio, Venancio, Cuqui y Lolo; a los soldadores Redondo, Botica (q.e.p.d), etc.

Locomotora Nº 110 Construida Los Taller4es de La Cuadriella 1928_2Vagon Obreros Hulleras del Turon 1934_2

Máquina nº 120 construida en los talleres viejos de H.de Turón y un coche de los de vía ancha para transporte de obreros y personal .

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Grupo de vía Estrecha

Fotos:  J.L. Gómez Vegas

Locomotora Nº 9 - L`Agüeria - 1950

Máquina nº9 en alguna ocasión en el grupo Urbiés.

Del grupo de vía estrecha guardo muy buenos recuerdos de infancia; también por haber tenido un hermano trabajando allí. Recuerdo los pitidos de los trenes subiendo y bajando, cargados de carbón o madera, desde mi casa en Villapendi; conocía las máquinas sin verlas, por su modo de pitar, o desde lejos, por su aspecto exterior. Fogoneros y maquinistas cuidaban muy bien de ellas: siempre con el cotón a mano, las limpiaban a diario en breves paradas haciendo que sus bronces relucieran; en muchas ocasiones las engalanaban para diversos eventos, en especial para las fiestas de Santa Bárbara.

El recorrido del tren de vía estrecha por nuestro valle empezaba en La Cuadriella, con dos ramales; uno, para Santo Tomás y los lavaderos; otro, por los talleres, la Plaza la Madera y los almacenes, para unirse primeramente junto a la Casa de Máquinas de la vía estrecha, y más tarde, al lado del Primero de San José.

Locomotora Cuadriella 1950_2

Máquina al servicio del carbón

La jornada empezaba, todos los días laborables, a las seis y media de la mañana; este primer viaje subía a los obreros en los coches hasta Fortuna, trayecto que se repetía a las siete y media, y luego a las dos y a las cuatro y media de la tarde, con sus correspondientes viajes de vuelta una vez los obreros terminaban su jornada. Había paradas en La Cuadriella -junto al ya desaparecido puente de vía estrecha-, Los Cuarteles, La Felguera, Lago, Santa Bárbara, Espinos, Corrales. Los domingos, la línea solo funcionaba para labores de mantenimiento, aunque también solía haber servicio algunos domingos en los que el Deportivo Turón jugaba en casa. Recuerdo alguno de sus maquinistas, como Avelino, su hermano Manolo, Uría , Fredo Bertier, Ramón, Puerto, Nogerol, Santiago , Soriano, Arturo, y Luis, entre otros. Las labores de mantenimiento de estas máquinas en los talleres de La Cuadriella, así como las inspecciones y pequeñas reparaciones en la Casa de Máquinas los domingos, hacían que aquellas estuviesen en perfecto estado de funcionamiento.

El recorrido a lo largo del valle era alegre, las máquinas se hacían notar con ruidos y humo al subir con sus trenes, por el patinar de sus ruedas, en sus paradas para las tomas de agua y arena, al coger presión… o en sus choques, que de vez en cuando también se producían. Los domingos era cuando el ruido era menor por el valle.

Locomotora Nº 18 -

Máquina nº 18 construida en los talleres de la Cuadriella.

Las máquinas números 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18 y 19 arrastraban diecisiete vagones en sus viajes; una de ellas, la conocida como “La Parrala”, llevaba hasta veinte vagones. Las máquinas más pequeñas hacían los servicios de la Plaza la Madera -números 3 y 4-, con sus mesillas de madera; la número 9 realizaba servicio de materiales (arena, ladrillos, etc.); las números 1, 2 y 10 circulaban por el Grupo de Urbiés en dirección a La Molinera; la número 7, llamada por su pequeñez “La Chocolatera”, a otra trinchera del citado grupo y la 8 al servicio del Grupo Piñeres de Hulleras del Turón.

Locomotora en El Pozo San Jose La TURON3

Una máquina al servicio del transporte con el coche de los ingenieros y el de los obreros junto al pozo san José.

Además de sus recorridos ordinarios, estas máquinas también hacían el reparto de los vales del carbón por los diferentes grupos. Los ingenieros de la empresa disponían de un coche de lujo para su servicio, para desplazamientos a los distintos grupos… o para ir a misa. El personal de vía estrecha colaboraba también en la recogida de las cestas de comida de los obreros del exterior por los diferentes grupos de la empresa, desde Los Cuarteles y Lago; estas cestas tenían un asa mayor al normal, para su mejor manejo sobre la marcha. Además del uso específico para ir al trabajo, la vía estrecha era utilizada por la gente en sus desplazamientos a los pueblos (San Andrés, Villandio, Urbiés…), por los niños para ir a la escuela o, en general, para trasladarse a algún lugar del valle. Tenemos que estar agradecidos al ferrocarril de vía estrecha, ¡qué gran servicio prestó!… Fue en tiempos de Hulleras del Turón… posteriormente HUNOSA desmanteló todo nuestro patrimonio minero… Yo personalmente no trabajé con Hunosa. ya que en 1965 abandoné Hulleras del Turón.

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Tolvas del grupo de San Benigno

Foto: J. H. Velasco Rabanal

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Cargaderos de vía estrecha en las tolvas de san Benigno.

En estas tolvas se almacenaba todo el carbón procedente del grupo; se situaban paralelamente al trazado del ferrocarril de vía estrecha, que las separaba del taller de reparaciones antiguo y el campo de fútbol de La Bárcena, del Deportivo Turón; tenían unos cincuenta metros de largo por 15 de ancho.

Sus basculadores se disponían alineados en toda su fachada, cada uno con su propia vía de entrada y salida; el vagón, una vez introducido en el basculador y volcado, descargaba el carbón mediante unos pivotes que facilitaban la maniobra; una vez completada ésta, el vagón era sacado del basculador y los caballistas con sus mulas lo ponían de nuevo en servicio, retornándolo a las bocaminas. Se trataba de un sistema muy práctico para la época, pero que necesitaba de mucha mano de obra. En la actualidad se conservan dos pequeños túneles de circulación, uno de vía férrea para servicio del grupo y otro peatonal, por donde pasaba el antiguo camino real.

 

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Basculadores artesanales antiguos.

Las tolvas están construidas en piedra; su planta baja servía de entrada para la carga de los vagones para su posterior entrega en los lavaderos de La Cuadriella; su parte superior, en la que se situaban los basculadores ya descritos, estaba cubierta con un tejado de uralita.

En este grupo, los vagones de mina tenían que hacer grandes recorridos en planos de las minas de montaña, de hasta catorce o dieciseis pisos. El primer piso de San Benigno contaba con una sierra para el cabezamiento de mampostas; su primera bocamina estaba en La Cabritera y su compresor, junto al campo de fútbol. En sus últimos años su producción se limitaba al piso segundo, donde tenía todas sus instalaciones: fraguas, casa de aseo, carpintería, compresores, lampistería, polvorín, oficinas y un tractor para sacar su producción por su único travesal.

 
 

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Pequeños túneles en el 1º de san Benigno.   Foto: J. H. Velasco Rabanal

1º san benigno

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Castillete auxiliar del pozo Santa Bárbara

Foto: J. H. Velasco Rabanal.

pozo santa barbara al principio

Los dos castilletes antiguos, auxiliar y maestro de santa Bárbara.

A mediados del siglo veinte, Hulleras del Turón se propuso hacer un cambio radical en el grupo Santa Bárbara (interiores y exteriores, cambio de castilletes y sus correspondientes maquinas de extracción…). Hacia 1958 y 1959, en el contexto de esta renovación general de las instalaciones, se desmontó el castillete de su pozo auxiliar. El trabajo fue realizado por el personal del taller de La Cuadriella, bajo el mando de Benjamin. La labor, en aquellos tiempos, era complicada: había que reaprovechar todo el material antiguo para el nuevo montaje. Se desmontó así todo pieza a pieza, con mucho cuidado, con la ayuda de una pluma y sus vientos.

La pluma venía a ser, en cuanto a largo y grosor, como un poste de la luz. En su parte superior, la más delgada, se colocaba una especie de polea o “trócola” con un cable que servía para sujetar las piezas una por una, izarlas y luego bajarlas al suelo para su almacenaje; la tarea se realizaba mediante un torno de mano. Los vientos, cuatro o cinco, eran los que realmente sujetaban la pluma; se trataba de unas cuerdas muy largas y gruesas que, una vez amarradas a la parte superior de aquella, se tensaban y sujetaban al suelo a cierta distancia, formando casi un circulo en superficie. Siempre que la pluma se cambiaba de sitio, según la colocación de la pieza a bajar o subir, debían aflojarse unos vientos y tensarse otros. Se trataba pues de un trabajo que requería de gran coordinación entre los responsables de cada viento: dos para tensar y uno para aflojar. También muy cansino, por los continuos cambios de sitio de la pluma y la necesidad de rectificar la tensión de los vientos; el desmontaje fue también lento en las bajadas de sus tornapuntas, realizado mediante diferenciales de cadena manuales. Sin embargo, llegó el momento final en el que las piezas fueron almacenadas y numeradas en el taller para su reparación o modificación a fin de poder volver a montarlas de nuevo.

Las obras ya estaban muy avanzadas en los edificios , en la nueva casa máquinas del auxiliar ya se estaba montando la máquina de extracción , los cambios ya eran notables , aunque aún faltaba mucho en su culminación, castillete del maestro, jaulas, casas de aseo, oficinas , ect. En la caña del pozo auxiliar y en sus plantas en aquellos años se empezaba su señalización en algunas de sus plantas . Empezó a funcionar la máquina extracción y la puesta en marcha de la colocación de escalas (escaleras), descansos y rejillas , siendo las plantas 1º y 2º las primeras en disponer de estas escaleras de seguridad, a continuación se colocaron en las plantas 10º y 11º.

A principios de los años 60, una vez terminadas las oportunas reparaciones o modificaciones de las piezas, se empezó el montaje de la estructura, ésta vez con un giro de 180º respecto a su posición originaria. La operación fue un calco del desmontaje, con un mismo sistema de trabajo: una pluma con sus correspondientes vientos, colocación pieza por pieza subiendo pies derechos o pilares con sus respectivas diagonales, todo atornillado y remachado. Las tornapuntas se subieron con diferenciales de cadenas manuales, cambiando su posición cada metro aproximadamente y amarrándolas a la estructura del castillete. Una tarea lenta por la complejidad del montaje y todas las tareas vinculadas: andamiado, escariado, atornillado, remache y un largo etcétera. El montaje finalizó, a falta de algunas modificaciones menores, coincidiendo con las huelgas de 1962.

Por entonces las obras ya estaban muy avanzadas en los edificios; en la nueva casa de máquinas del auxiliar ya se estaba montando la máquina de extracción; los cambios eran notables, aunque aún faltaba mucho en su culminación (castillete del maestro, jaulas, casas de aseo, oficinas, etc.). En la caña del pozo auxiliar y en sus plantas en aquellos años se empezaba su señalización en algunas de sus plantas. Empezó a funcionar la máquina de extracción y la puesta en marcha de la colocación de escalas (escaleras), descansos y rejillas, siendo las plantas 1º y 2º las primeras en disponer de estas escaleras de seguridad, colocándose a continuación en las plantas 10º y 11º.

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Castillete del auxiliar moderno. Foto: J. H. Velasco Rabanal.

En 1965 todavía continuaba la labor de acondicionar algunas plantas, aunque el pozo y su máquina de extracción ya funcionaban normalmente; sus jaulas eran de un solo vagón y en sus plantas principales disponía de embarques con taquetes y cuadros de señales.

El que suscribe colaboró en el montaje del castillete del pozo auxiliar, en el montaje del puente grúa del maestro, así como en la colocación de escalas, descansos, rejillas y embarques del pozo auxiliar.

A partir de marzo de 1965 abandoné estos cometidos mineros y la empresa Hulleras del Turón.

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Edificios modernos  con sus respectivos castilletes, Foto: J. H. Velasco Rabanal.

 
 
(*) Versiones de algunos de estos textos se encuentran también publicados en http://www.elvalledeturon.net. Agradecemos desde aquí la colaboración prestada por los administradores de la citada página.
 
            http//pozosanfructuoso.wordpress.com/
 
 
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